Ir al contenido principal

Responsabilidad

Tus sentimientos, las energías vivas que se perciben en tu cuerpo en este momento, no fueron ‘causadas’ por alguien más, y tampoco son algo que alguien más pueda retirarlas.

Nadie es responsable de tus sentimientos. La comprensión de esto puede dar término, de una vez por todas, al juego de la culpabilidad.
Sí, los demás pueden desencadenar dolor y tristeza en ti, ellos podrían ser contribuyentes en el campo en donde tu viejo y aún no resuelto dolor puede re-emerger, sin embargo, no tienen la capacidad para hacerte sentir como te sientes.

Nadie puede hacerte feliz, nadie puede hacerte infeliz. Tan sólo estás siendo invitado, incesantemente, a encontrarte con todo aquello que no has enfrentado en ti mismo, a ponerte en contacto con aquello que nunca quisiste contactar dentro de ti, a explorar el campo.

Hacer a los demás responsables de cómo nos sentimos es el comienzo de toda la violencia, tanto interna como externa, de todos los conflictos y, últimamente, de todas las guerras que hay entre naciones.

No responsabilices a nadie en este asunto. Honra lo que está vivo en ti en este momento. Aprende a aceptar tus propios sentimientos como si fueran tus hijos queridos, sin importar la intensidad con la que ardan y clamen por atención. Celebra la vivacidad de tu herida, la vitalidad de tu decepción, la electricidad de tu tristeza. Arrodíllate ante el poder de tu enojo, honra su ardiente creatividad.

Desde este sitio de profunda aceptación, nunca te conviertes en alguien pasivo o débil. Todo lo contrario. Simplemente entras al mundo desde un lugar de no violencia, y por lo tanto, con un inmenso poder creativo, abierto a la posibilidad de escuchar honestamente, de dialogar con toda sinceridad, y con la posibilidad de cambios inesperados.
En el sufrimiento te empequeñeces. En el amor… todo es posible.
#JeffFoster

Comentarios

Entradas populares de este blog

El arbol de la vida y sus 10 dimensiones.

EL ÁRBOL DE LA VIDA Y SUS 10 DIMENSIONES ¿Qué es el Árbol de la Vida? Es un mapa de la conciencia. Una meta-fórmula que representa el Ser de Dios, del Universo y del Hombre. Representa cómo, desde el Ser vacío e Inmanifestado, la Esencia Divina, que es Una e Infinita, emana de sí misma en una serie de pasos la manifestación del Universo, el cual desde nuestra percepción se presenta como múltiple, finito, lleno de cosas y seres. Conformándose a Sí Mismo, Dios crea y da forma a todo lo que existe: el Universo y el Hombre. Por eso decimos que el Árbol de la Vida es un símbolo omniabarcante. Una de las divisiones fundamentales del Árbol de la Vida, es el sistema de las tres columnas. Las Sefirot siempre actúan en conjuntos de tres. Por supuesto que hay Sefirot que forman pares complementarios polarizados entre sí, pero dos Sefirot laterales siempre se equilibran mediante una tercera en el pilar ...

Tú Eres la Fuente

Nadie te da nada, tú eres la fuente. Vas a recibir lo que des. Das quien estás siendo, pues esto te estás dando. Lo que estás dando, es lo que estás siendo. Lo que estás recibiendo, es lo que estás siendo. Lo que estás siendo en relación a otros, es lo que estás experimentando. A quién te estás dando? A quién estás recibiendo? A quién estás experimentando? El estado del ser que elijas experimentar en relación a otros será la causa de lo que TÚ MISMO experimentes. El ser que decidas manifestar, será lo que la vida te dará. El ser elegido es el pedido y tu experiencia es la respuesta del universo a tu pedido. Nadie puede ingresar en tu mundo interior. Lo que seas en relación a los otros serán contigo. Es el ser que experimentarás. La ilusión te hace creer que te relacionas con otros, pero eso no es posible. En todo momento te relacionas contigo mismo en p...

De Derechos y Responsabilidades.

De Derechos y Responsabilidades. Tenemos derecho a desperdiciar nuestra Vida... Es cierto. Tenemos derecho a no evolucionar, a no desarrollar nuestro hermoso y Sagrado Potencial... Absolutamente respetable. Incluso tenemos derecho a destrozar nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro cuerpo... Desgraciadamente verdadero. Pero no tenemos derecho alguno sobre la Vida de los demás. No tenemos derecho a romper vidas ajenas con nuestros egoísmos infantiles, con nuestros vacíos, con nuestras heridas aún por cicatrizar. No tenemos derecho a avocar, sobre otros, nuestros miedos irracionales, nuestros rencores sin resolver, nuestros demonios sin iluminar. No tenemos derecho a utilizar personas, para saciar sacos rotos inconscientes por cuyo fondo se volatiliza nuestro Amor propio. Por lo tanto, tenemos la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros, de ser nuestra mejor versión, de aportar cada gota de esfuerzo consciente. Y para eso, Amada Persona, necesitas dar pasos en tu Vida, en tu Camino. ...